"No va a faltar uno que le miente la madre."

El presidente Felipe Calderón regresará hoy por primera vez al Palacio Legislativo, en un ambiente de incertidumbre derivado de la incapacidad de los coordinadores parlamentarios de llegar a un acuerdo para que el evento se desarrolle con tranquilidad. Las negociaciones, enturbiadas por el radicalismo de algunos perredistas, seguían al cierre de esta columna, aunque se hablaba de la posibilidad de llegar a un arreglo sobre el desarrollo de la ceremonia para este sábado.

La realidad de la situación la describió con crudeza el diputado del PRD y ex guerrillero, Juan Guerra. “Solo hay de dos sopas: Si el presidente llega hasta el salón de sesiones habrá show; si entrega por escrito el Informe en el Salón de Protocolo, no habrá show. La decisión está en manos del PAN”, recalcó

El hombre destaca, y con razón, que hay loquitos en los dos grupos parlamentarios. El ve un escenario donde el Presidente Calderón, protegido por un escudo de legisladores del PAN, entra en el salón de plenos. “No va a faltar un perredista que le miente la madre, y un panista que le responda”, observó.

Si nos atenemos al escenario de Guerra si habrá show .El mismísimo Alejandro Encinas, lugarteniente de Andrés Manuel López Obrador, se trasladó ayer a San Lázaro para torpedear las negociaciones del coordinador parlamentario del PRD, Javier González Garza. Dos mensajes del legítimo llevó el ex jefe de gobierno del DF a los diputados más radicales del grupo: no aceptar a Calderón en el salón de plenos, y rechazar la reforma electoral negociada con Beltrones, por estar “llena de huecos”.

La Secretaria de Gobernación hizo público ayer un comunicado en el que se asegura que el único lugar donde el presidente entregará su Informe por escrito es en el salón de plenos. La postura está respaldada por la Ley. El articulo 69 de la Constitución dice textual que a la apertura se sesiones ordinarias del primer periodo del Congreso asistirá el Presidente de la Republica y presentara un informe por escrito en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país.

Las sesiones --hasta los perredistas más recalcitrantes lo saben, pero se hacen-- se realizan en el salón de plenos. Es alli, y no en el vestíbulo, el salón de Protocolo o el Salón Verde, donde se llevan a cabo. No caben las interpretaciones, por más que se le busque, como lo hace el diputado amarillo Cuauhtémoc Sandoval. “La Constitución no dice que será en el salón de plenos”, dijo.

El fondo del problema no está en la interpretación de las leyes, sino en lo que Juan Guerra, apegado al axioma perredista de que les robaron las elecciones, dice con crudeza: “Nos chingaron, y encima quieren que nos portemos bien…”.
* * *
Por cierto que hasta los perredistas se han dado cuenta del radical cambio de actitud del presidente consejero del IFE, Luís Carlos Ugalde, ante el anuncio de su relevo adelantado. “Con la mitad de los güevitos que muestra ahora, hubiese podido parar a Vicente Fox y al Consejo Coordinador Empresarial durante el proceso electoral”, ilustró el propio diputado Juan Guerra

Tampoco en el PRI ha pasado desapercibida la actitud de Ugalde. A unos les gusta. A otros no. En el grupo de los primeros podemos apuntar al ex presidente del Senado, Enrique Jackson. “La forma en que ha reaccionado es valiente, lucida, ejemplar. Son muy pocos los funcionarios de ese nivel que lo hacen”, nos dijo el político sinaloense.

Carlos Rojas, por el contrario, no entiende el “jamás renunciaré” pronunciado por el consejero presidente, ni su declaración de que el relevo de los consejeros electorales seria tanto como aceptar que hubo fraude electoral. “¿Qué le pasa? No tiene calidad moral”, nos dijo el titular de la Sedesol

Una pregunta a los hacedores de la Reforma Electoral antes de abandonar el punto de la remoción de los consejeros electorales que fueron electos por siete años y terminan su gestión en el 2010. ¿Cómo le van a hacer con el principio de no retroactividad de las Leyes?
* * *
La bronca entre panistas y priistas en Veracruz cobra dimensiones nacionales. Los gobernadores del PRI y el coordinador de la bancada tricolor en San Lázaro, Emilio Gamboa, se reunirán este sábado a las 14 horas en el restaurante Puerto Chico, muy cerca del Monumento a la Revolución, para cerrar filas con Fidel Herrera, gobernador de la entidad. Herrera mantiene una fuerte pugna con Manuel Espino, jefe nacional del PAN, quien lo acuso de la muerte cerebral de un militante del blanquiazul en el estado.
* * *
Moraleja de la semana: No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Los santos oleos

A los consejeros electorales no les pudieron administrar ayer los santos oleos. El artículo transitorio que los desahuciaba desapareció de la iniciativa de Reforma Electoral que será presentada este viernes en la Comisión Permanente. Ugalde y compañía le deben el alargamiento de su agonía a la intransigencia del PRD.

Los amarillos volvieron al todo o nada. Exigían la salida incondicional de los nueve integrantes del Consejo General del IFE. “No podemos aceptar la postura de que todos salgan”, nos dijo un legislador del PAN. La misma fuente nos aclaró que la desaparición del transitorio no es un salvoconducto para los consejeros. “Quedan dos o tres días para negociar en comisiones”, recalcó.

La duda manifiesta en la postura de Acción Nacional refleja el temor que hay en el gobierno federal de que se le caiga la reforma fiscal. Alli está la fuerza negociadora del PRD, pero sobre todo la del PRI. Nadie en el Congreso cree que el blanquiazul va a sacrificar la famosa CETU para salvarle la cabeza a Luís Carlos Ugalde. Pero la remoción de los consejeros exige una reforma constitucional. Es ahora o ya no es.

La iniciativa tampoco incluye el tan cacareado tema de los medios. Las campañas no serán llevadas a los tiempos oficiales, como pedía el PRD, pero tampoco serán contratadas únicamente por el IFE. Las cosas, no hay duda, se quedarán como están. La tan cacareada reforma electoral, enarbolada como trofeo por algunos, quedó en los puros huesitos.

Ayer comí con un experimentado ex gobernador del PRI que detesta los reflectores. Por esa razón omitiré su nombre. El hombre está convencido de que el presidente Calderón se equivoca al ceder, como lo ha hecho, a las exigencias del PRD, pero sobre todo a las del PRI, en aras de lo que, pronosticó, serán “reformas de barniz”. En la reforma electoral, por lo pronto, parece haber acertado.
* * *
El Niño Verde se acercó tanto como pudo al senador Alberto Anaya, y le susurró al oído su encomienda tricolor: “¡Confíen en mi ¡”. Jorge Emilio González acababa de comprometerse con el legislador petista a convencer a Manlio Fabio Beltrones de la conveniencia de dar marcha atrás en las modificaciones al régimen de coaliciones, contenidas en la iniciativa de Reforma Electoral.
La rebelión de los chiquitos amenazaba con abollar la medalla que Beltrones quería colgarse, antes de dejar la presidencia del Senado En el G-5 cobraba fuerza la idea de abandonar la mesa de negociaciones, si se aprobaba el regreso a la figura de candidaturas comunes. El Niño Verde estaba allí para defender los intereses de sus aliados de la Revolución Institucionalizada. ¡Faltaba más…!

La modificación en el régimen de coaliciones representaba para Nueva Alianza, Convergencia, PT, PVEM y Alternativa el fin de los ventajosos convenios electorales con los grandes y dificultaba el acceso a las prerrogativas. Cada uno tendría que rascarse con sus propias uñas. La chiquillada sentía que su registro estaba amenazado por la modificación.

La charla al oído entre González y Anaya se registró en el salón de sesiones del Palacio Legislativo de San Lázaro. El senador asentía con la cabeza y, de cuando en cuando, le hacía un comentario a Jorge Emilio. La charla duraría unos cinco minutos. La expresión del “ecologista” reflejaba satisfacción cuando se alejó del petista.

No había duda que conocía el desenlace. Poco después informarían a los coordinadores parlamentarios del G-5 que la modificación al régimen de coaliciones había sido retirada de la iniciativa. Un triunfo para los chiquitos. La iniciativa será presentada este viernes en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.
* * *
En San Lázaro hay molestia generalizada contra los estrategas de comunicación del Senado. Los diputados consideran una ofensa que los spots en los que la Cámara Alta presume la desaparición de las cuotas de mantenimiento en las escuelas públicas, aparezca la leyenda 'minuta pendiente de aprobación en la Cámara de Diputados'. “Pareciera que los diputados no hemos hecho el trabajo”, se quejó el legislador hidalguense Fernando Moctezuma, durante la reunión plenaria del grupo parlamentario tricolor.
FIN.

¿A qué vamos a venir?

No habrá mensajes, ni posturas de los grupos parlamentarios, durante el Primer Informe del presidente Calderón. Al cabo de muchas horas de negociaciones, declaraciones, amenazas, jaloneos, se impuso el entregas y te vas.

Los secretarios de estado, gobernadores, ministros, diplomáticos, representantes de las iglesias, empresarios, directores de medios, y los 1,300 periodistas acreditados, escucharán a los oradores de los 8 grupos parlamentarios repetir la palabra “declino”, cuando la presidenta de la mesa directiva, la perredista Ruth Zavaleta, los invite a pasar a la tribuna.

El Presidente llegará a la hora convenida. Se limitará a entregar su Informe por escrito, y a dejar constancia de que así lo hizo, antes de retirarse del recinto. El punto fino es si lo hará en la tribuna o en el salón de Protocolo

“¿A que vamos a venir? ¿A pasar lista” Preguntó mordaz el diputado del PRI. Carlos Rojas. El ex titular de la Sedesol, sin embargo, no desdeña el valor político del acuerdo alcanzado para el Informe, y se felicitó de que Felipe, a diferencia de Fox el año pasado, no se haya entercado en leer un mensaje. “No podía dejar lo más (las reformas) por nada”, recalcó.
* * *
En la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, donde el PRD tiene mayoría, se “cocina” un reconocimiento de Felipe Calderón como presidente constitucional, antes de que se realice el primer informe del jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard.

El tema ha provocado una auténtica guerra civil perredista. Los asambleistas de Nueva Izquierda, que encabeza Víctor Hugo Círigo, se inclinan por seguir la ruta trazada en la Cámara de Diputados por Ruth Zavaleta, destacada integrante de la corriente de Los Chuchos, y dar el reconocimiento legal a Felipe.

Los ayatolas obradoristas, encabezados por Agustín Guerrero, no están dispuestos a permitirlo, y así lo hicieron saber la noche del martes en un tono tan agresivo, que la decisión de invitar o no a Calderón al informe de Marcelo tuvo que posponerse hasta el martes próximo.En el edificio de Donceles nos comentan que la radicalización de los obradoristas impide que haya condiciones para garantizar que se respetará la investidura presidencial.
* * *
Ya esta redactada la iniciativa de Reforma Electoral. Legisladores del PAN, PRD y PRI se aprestan a aprobarla este jueves en la Comisión Ejecutiva para la Construcción de Acuerdos del Congreso de la Unión. El viernes será presentada en la Comisión Permanente.

Eso es lo que informó ayer Héctor Larios, coordinador de la bancada del PAN en San Lázaro, a los indignados coordinadores parlamentarios del llamado G-5, que integran PVEM, PT, Nueva Alianza, Convergencia y Alternativa, a quienes les dieron “atole con el dedo”. Les hicieron creer que participaban en la Comisión Redactora, pero nanay.

La iniciativa contiene una propuesta del PRD para modificar el régimen de coaliciones. El tema abrió un episodio más en la guerra entre los partidos grandes y chicos. La chiquillada no está dispuesta a regresar al régimen de candidaturas comunes y que le dificulten el acceso a las prerrogativas y la representación.
El cambio significaría, en palabras del diputado amarillo Luís Sánchez “rascarse con sus propias uñas”. Con este cambio, los partidos chicos ya no podrían encarecer acuerdos electorales con los grandes. Tampoco agrandar su representación en el Congreso, vía las alianzas, ni salvar, por esta misma vía, su registro.

El autollamado G-5 se reunió la tarde ayer en el Hotel Marquis para definir una estrategia común que evite su ruina. Volvieron a esgrimir la posibilidad de levantarse de la mesa de negociaciones de la Reforma del Estado. “Es la única salida que nos queda”, declaró uno de los participantes. En el conclave resolvieron reunirse este jueves con Larios y plantearle la inconformidad. Los coordinadores del G-5 comerán juntos.

La chiquillada, por cierto, tiene un superasesor. Se llama Porfirio Muñoz Ledo. Nos dicen que el controvertido político se ha acercado a buscar refugio en el G-5, debido a la marginalización de la que es objeto en el seno del grupo de asesores de la Comisión para la Construcción de Acuerdos del Congreso de la Unión, entre ellos Jorge Alcocer. A este grupo ya lo llaman “El G-5 más Porfis”.