Influenza: impacto en las urnas.

En el PRI se extiende la preocupación por el rebote de la influenza en las elecciones del 5 de julio próximo. No ignoran que tanto el presidente Calderón, como el jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard, han incrementado su popularidad. Saben también que la amplia ventaja que antes de la pandemia llevaban en todas las encuestas –alrededor de ocho puntos—es cosa del pasado.

Cesar Duarte, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputado, no se anduvo por las ramas con el tema. Elocuente, el legislador del tricolor advirtió que si el gobierno de Calderón logra neutralizar el impacto económico negativo, por lo menos hasta julio, “ya nos chingaron”.

Roberto Madrazo, ex candidato presidencial del PRI, está convencido de que el gobierno federal tiene recursos suficientes – hay reservas por 75 mil millones de dólares --para resistir los dos meses que nos separan de las urnas, sin que la caída en los indicadores económicos (recaudación, petróleo, remesas) se refleje en las preferencias electorales.

David Colmenares, quien fue enlace del régimen de Fox con los gobiernos de los estados, sabe algo del tema. Cuenta, porque lo vivió, que en el 2006 fueron estranguladas financieramente las entidades no panistas.

El reconocido consultor asegura que el régimen calderonista ya dio color. Las participaciones a los estados han caído de manera estrepitosa y la SHCP no quiere compartir los recursos del seguro contra la baja en los precios del petróleo. Los Carstens boys alegan que el seguro se pagó con dinero federal. “El tema puede estallar en estados y municipios”, advierte.

La preguntamos a Duarte sobre la estrategia del PRI para encarar el tema.
“Desde el Poder Legislativo vamos a fiscalizar el gasto, a generar contrapeso, y a exigir cuentas”, adelantó. El legislador afirmó que, en caso necesario, la Comisión Permanente citará a comparecer a los responsables de Hacienda, Desarrollo Social, Economía, Energía y Banco de México.

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El espacio que ha logrado en los medios el libro Derecho de Réplica, de Carlos Ahumada, rompió el monopolio que la epidemia de influenza ejerce desde hace más dos semanas en los principales espacios de información. Súbitamente todos los involucrados en el escándalo de los videos que sacudió el gobierno de AMLO se pusieron a opinar.

El jefe de gobierno del DF en la época en la que Brozo dio a conocer los videos donde aparecía Rene Bejarano, su mano derecha, metiendo los fajos de billetes en un portafolios jura que no ha vuelto a ver al Señor de las Ligas desde antes de que estallara el escándalo. “Me entere con Brozo”, asegura.

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Fidel Herrera está en campaña para desterrar la idea que el famoso virus de la Influenza Humana A H1N1 tiene su cuna en tierras veracruzanas. Por lo pronto, el gobernador veracruzano ya logró que el rector de la UNAM, José Narro Robles, se comprometiera a que, a través del Instituto de Biotecnología de esa casa de estudios, se realice un estudio epidemiológico integral de la zona conocida como el Complejo Valle y Cofre de Perote.

“La Universidad Nacional Autónoma de México está en la mejor disposición de participar en el estudio solicitado. Una vez definido el protocolo se lo haremos llegar a fin de coordinar dicha actividad”, dice la carta que le enviada por el rector al gobernador Herrera.

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Nos cuentan que el gobernador de Hidalgo, Miguel Osorio Chong, anda que no lo calienta ni el sol. La negociación para comprar los terrenos para construir la nueva refinería en Tula se vino abajo. Fuentes de PEMEX aseguran que los ejidatarios ya habían aceptado vender a 200 mil pesos la hectárea, pero de última hora se encarecieron y ahora quieren 500 mil pesos por hectárea.

En Salamanca ya se frotan las manos. Saben que Osorio ya se comió un tercio de los 100 días que el gobierno le dio de plazo para conseguir los terrenos. Este escenario puso a trabajar la mente de los sospechosistas. Andan diciendo es “plan con maña” para llevarse la refinería al estado más azul de la República. ¡Pero que desconfiados!

“Pagué el precio…”

La llamada entró avanzada la noche. Del otro lado de la línea escuché una conocida voz femenina. “Un amigo te quiere dar una primicia” anunció la mujer. Hicimos la cita a las 10:30 de la mañana, en el restaurante Au Pied de Cochon. Llegué puntual. Aquello era casi un desierto. Sólo había una persona y los meseros. Era el amigo de la primicia. Una figura conocida: Roberto Madrazo Pintado.

Una vez servido el café, y después de los saludos de rigor, el ex candidato presidencial del PRI puso sobre la mesa su nuevo libro: El Despojo (Editorial Planeta.) Debajo del título se leían 14 palabras: “Ni el PRI ganó, ni el PAN encarnó el nuevo régimen. Perdió el Estado”.

Esa era la primicia. 300 páginas de una crítica reflexión sobre México que, dijo, no le va a gustar a los ortodoxos del PRI”, pero menos a los “improvisados” del PAN. Horas después abrí el libro que seguramente atraerá las críticas de quienes preguntaran porque Madrazo se vuelve contra un sistema que lo encumbró.

En el prólogo pude leer:

“Pagué el precio cuando me la jugué en contra de que Elba Esther Gordillo se hiciera de la presidencia del partido en el 2006, al advertir, en plena campaña electoral, que trabajaba para el candidato del PAN y Vicente Fox”.

Más adelante, el polémico tabasqueño, quien publica su segundo libro tres años después de su derrota en las elecciones presidenciales, describe a Ernesto Zedillo como un mandatario neoliberal “resentido y ávido de venganza”. Dice que con el último presidente del PRI también pagó el precio de haberlo desafiado.

Atiende también, con particular atención, a Vicente Fox, el primer panista que vivió en Los Pinos, y con el cual tuvo que tratar cuando era presidente del PRI. “Fue una locura confiarle precisamente a él –un ser inculto, perezoso y sin preparación—la construcción de un nuevo régimen, el cambio y la transición a la democracia…”.

Y más: En lugar de construir la transición, Fox “condujo a hacer de las instituciones del Estado un cártel más en el país, aliado con el de Sinaloa comandado por el Chapo Guzmán a quien, según los especialistas, protegió desde su fuga en un penal de máxima seguridad, a pocos días de asumir el gobierno”.

En la obra, de 300 hojas, el ex candidato presidencial del PRI, hace una profunda reflexión sobre el estado que guarda el país para llegar a una inquietante conclusión, que repite a lo largo de ocho capítulos: México muere, para que el sistema viva.

Apoyando en una experiencia de cuatro décadas de trayectoria política y despojado “tanto como fuera posible” del sello partidario, Madrazo sostiene que no ha habido transición democrática en México.

“Tan no la ha habido, que hoy el PAN, como partido de gobierno o partido oficial, de plano se ha doblado (se ha agachado) ante el imperativo de ser un órgano de crítica de la acción presidencial para convertirse, como el PRI subordinado de ayer, en apoyo incondicional a las medidas del Presidente, y en diligente ejecutor de sus órdenes, fiel, en ambos casos, al viejo régimen, y al principio central del sistema: obediencia y subordinación”, subraya.

A Madrazo no se le olvidan los tiempos en que el PAN criticaba al sistema y el poder concentrado en el presidente y en el PRI. Los contrasta con la postura que hoy mantiene el jefe nacional del azul. “Una vez en el poder, Germán Martínez Cázares ha tenido el descaro de afirmar que en aquellos años el PAN estaba equivocado y el PRI en lo correcto”, escribe.

Y se pregunta: ¿De qué transición podríamos hablar si el PAN nos dice que la tarea consiste en regresar a “lo correcto”, que era la presidencia y el PRI en los peores momentos de la cerrazón y la represión desde el poder?

Ya al final de El Despojo, el polémico priista concluye que vivimos en un país a la deriva, destrozado, sin rumbo, dominado por la delincuencia oficialmente admitida, y la otra que trabaja con ella desde fuera. Y pregunta: ¿Sabrá el presidente Calderón que es lo que puede estallar con un Estado fallido o de plano sin Estado?

“Por mi parte –admite Madrazo-- ignoro si eso es sólo una amenaza o estamos en el ojo del huracán. El que parece saberlo es el secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, quien en Paris, a mediados de febrero del 2009, aseguró la posibilidad real de que el próximo presidente sea un narcotraficante”.

“El virus de la idiotez…”

Andrés Manuel López Obrador volvió ayer a las andadas. Al más puro estilo del “¡cállate chachalaca!” que le dedicó a Vicente Fox en la campaña presidencial del 2006, el Peje le declaró ayer al periodista Carlos Puig, en su noticiero de la XEW, que a Felipe Calderón ya le dio “el virus de la idiotez”

El tabasqueño, todo él, es una contradicción. Dice que Felipe ha manejado la crisis sanitaria de manera “torpe e ineficaz”, pero no tiene empacho en justificar las medidas, aún más radicales, de Marcelo Ebrard. “El –Marcelo- gobierna con mucha presión. Si no hace nada, los medios se lo comen”, argumenta

Así de objetivos son los juicios del llamado --por Enrique Krauze-- Mesías Tropical.

AMLO acusa al presidente de la República de infundir miedo. No le pareció que apenas terminada la reunión del 23 de abril, donde se decretó la alerta roja, haya ido a la televisión “de manera apresurada” a decir que había una epidemia, y que ya iban 20 muertos.

“Eso desató en los medios de comunicación una alarma general, infunden miedo, y ahí están las consecuencias que se están viviendo”, dijo. Era necesario, según él, “trazar primero una estrategia y localizar bien el problema.”

El anuncio de la alerta se hizo al final del día. ¿Había que esperar una noche más para elaborar la estrategia? ¿Esconder el problema unas horas o días más? ¿Ignora López Obrador que la atención médica al contagiado es de vida o muerte? El argumento brinca por sí solo, y ubica al legítimo donde usted, lector, está pensando.

¡De la que nos salvamos!

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Ebrard no tiene la culpa de lo que hace o dice el jefe político de los ayatolas amarillos, pero ya va siendo hora de que tome sus distancias. No hay duda que pagaría un costo político con los incondicionales del Peje, si se decide a dar el paso, pero ese apoyo no le basta si quiere hacer realidad su sueño de ser presidente de la República.

Si hacemos a un lado su protagonismo –él encabeza cotidianamente las conferencias de prensa sobre la alerta sanitaria— Ebrard sale bien librado de esta crisis. Tiene buena parte del mérito en la estabilización de la propagación del virus. Las drásticas medidas que impuso, sobre todo a los restauranteros, contribuyeron a evitar un contagio mayor.

Marcelo y algunos de sus colaboradores han vivido fuertes sacudidas: El terremoto de 1985; el aborto de la firma de la paz en Chiapas, la muerte de Colosio, el linchamiento en Tláhuac; el News Divine… “Esta es la más cabrona”, admitió, sin el menor asomo de duda, un viejo colaborador del jefe de gobierno.

En el GDF, por cierto, nos explican que no manejaron información sobre la reunión de Marcelo con el presidente Calderón, miembros de su gabinete y los gobernadores “porque no tuvimos acceso”. El manejo estuvo a cargo de la presidencia de la República, que se encargó de difundir la foto del encuentro, celebrado en los jardines de Los Pinos.

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La pena de muerte ha sido generalmente tema de los partidos de la derecha y no de las agrupaciones ecologistas, que tradicionalmente la combaten. En otros países, los llamados “verdes” trabajan por las causas de la izquierda., pero en México, los chicos de Jorge Emilio González, quien heredó el partido de su padre, se han montado en ese debate tramposo y falso que es el de la pena capital.

Los propios legisladores del PVEM tienen claro que lo que promueven en sus espectaculares –están por todos lados—no tiene viabilidad. No tienen, ni de lejos, el apoyo que requiere una reforma constitucional. El senador Arturo Escobar lo reconoció hace tiempo, en charla con este reportero.

Pero es lo que menos importa. El tema les ha resultado muy rentable. De acuerdo a la última encuesta de Consulta Mitofsky, los verdes ya andan con un 9 por ciento en las preferencias electorales. “Con tristeza tengo que aceptar que les ha funcionado”, reconoció hace poco un especialista en materia electoral

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En el IFE están más tranquilos con la vuelta a clases y la reapertura de los restaurantes. Creen que eso reabre las posibilidades de que la segunda fase del famoso programa de capacitación se pueda llevar a cabo en un entorno de menor desconfianza. Y es que le programa implica entrar a los domicilios a hablar con la gente. “Estamos algo más optimistas”, subrayó el consejero electoral, Benito Nacif.