"La voz del pueblo..."

“Ojalá nadie esté preparando sorpresas…”, declaró ayer Carlos Navarrete, coordinador de los senadores del PRD, sorprendido, él mismo, con la primera toma de tribuna en ambas cámaras por parte de legisladores pejistas encabezados por Ricardo Monreal y Rosalinda Hernández.

La toma de tribuna había sido preparada durante meses, en absoluto sigilo, por Andrés Manuel López Obrador y un grupo de mujeres denominadas “las adelitas”. Nada dijeron entonces a Navarrete. El hombre se enteró una vez consumada la ocupación y nada pudo hacer para evitarla.

López Obrador vuelve hoy a la carga. No importa que la consulta a la ciudadanía haya estado por debajo de las expectativas. Apenas millón y medio de votos en el DF y otras 9 entidades. “Es la voz del pueblo”, declaró el legitimo, quien amenaza con dar cuerda al movimiento en resistencia.

Otra vez gente en la calle, otra vez sus leales en la tribuna, en el caso, más que probable, de que los legisladores del PAN y PRI hagan valer su mayoría, y dictaminen una reforma energética rasurada, pero con apertura a los particulares en exploración, para ir a buscar el tesorito en aguas profundas. Algunos temen que esta vez, el Peje vaya más lejos y promueva acciones que obliguen al gobierno federal a reprimir. Un asalto al Palacio Nacional, el cierre del aeropuerto…
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La consulta a la ciudadanía era una maniobra astuta, impecable en apariencia. El cálculo político le indicaba a Marcelo Ebrard que era un asunto de alta rentabilidad política. ¿Quién osaría oponerse a que el pueblo decidiera sobre un asunto de tal trascendencia? ¿Quién iba a decirle “si” a la supuesta “entrega” de Pemex a los particulares? Era una apuesta ganada y de riesgo limitado. El hombre quedaría como el gran demócrata

Lo de menos era que el ejercicio no tuviera validez jurídica. El resultado estaba amarrado de antemano. Sería un “no” contundente a la privatización de PEMEX. Las preguntas estaban diseñadas para eso. “Son inducidas”, alertó la diputada del PRD, Ruth Zavaleta, presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados.

En el GDF apretaron las mandíbulas. Los más radicales la querían inmolar para ofrecerla al mesías tropical (el copyright es de Enrique Krauze.) Porfirio Muñoz Ledo, coordinador del Frente Amplio Progresista, llegó incluso al despropósito de calificar a la legisladora como “la Elba Ester Gordillo del PRD…”

Los organizadores esperaban por lo menos un millón 300 mil votantes en la emblemática capital de la República, y una cifra semejante en las otras nueve entidades que también realizaron el ejercicio. Así lo declaraban alegremente.

Pero al final algo falló. Llegó el domingo de la consulta. El panorama era desalentador. No había colas, ni larga espera. Muchas de las casillas permanecían desesperadamente vacías. Las escenas contrastaban con las declaraciones de los perredistas al día siguiente. La mayoría de los ciudadanos había desairado la convocatoria, que pretendía reducir a un “si o un no” la compleja reforma energética.

Los objetivos declarados estaban lejos de ser alcanzados. A las urnas acudieron 870 mil ciudadanos en el Distrito Federal, según cifras, no comprobables, del Gobierno de la Ciudad de México. No hubo padrón, ni observadores imparciales que las corroboraran. Aún así, no era ni la tercera parte de los dos millones 811 mil capitalinos que votaron por Andrés Manuel López Obrador en el 2006

La cosa era convertir el revés en victoria. Marcelo Ebrard, jefe de gobierno, salió a declarar que era la consulta más atendida de todas las que se habían realizado en la ciudad de México. Manuel Camacho, su mentor, culpó al gobierno federal, al PAN y a la falta de recursos, de la escasa participación.
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Manuel Espino presenta formalmente su libro Señal de Alerta, Advertencia de una regresión política (Editorial Planeta.) Lo hará este martes, a las 19:30 horas, en el hotel Camino Real de Anzures. Lo acompañarán el diputado Juan José Rodríguez Prats, y el inefable Javier Corral Jurado.

Rodríguez Prats escribió el prólogo del polémico libro. Una frase sintetiza lo que el diputado piensa del partido fundado por Manuel Gómez Morín. “La aceleración con la que el PAN ha asimilado las practicas del viejo sistema político es preocupante”, dice el panista tabasqueño.

Javier Corral es otro respetado panista. En estos días ha permanecido en la Sierra Tarahumara de su natal Chihuahua, preparando una misteriosa Revolución de Octubre.
Su perseverancia y valentía lo han hecho aparecer como modelo de la congruencia. Pero hay algo que no cuadra. ¿Por qué sigue en el CEN después del vergonzoso capítulo de la separación de Santiago Creel por motivos que el mismo denunció, y que tienen que ver con la presión de las televisoras?

1 comentario:

Anando dijo...

Las cifras estan muy pero muy infladas, en Coyoacan hubo urnas que llegaron ya llenas, según me contaron artesanos. La consulta fue un cochinero.
La gente común esta muy molesta con Ebrard por lo de las expropiaciones. Esta pseudo izquierda iluminada no ha entendido lo que puede significar una pequeña propiedad para alguíen que nunca ha tenido oportunidades de ninguna clase. No es un rollo ideológico, eso solo se lo creen unos cuantos tarados de la pseudo izquierda.