El destape de Juan Ramón.

Ya casi al final del desayuno con Jesús Ortega, dirigente nacional de Nueva Izquierda, se produjo el “destape” de Juan Ramón de la Fuente como gallo de esa corriente del PRD para el 2012. Ocurrió de manera aparentemente casual, espontánea, cuando el tema de la sucesión presidencial fue abordado por este reportero.

Ya encarrerado, el moderado perredista reconoció que el PRI tiene en Enrique Peña Nieto un “muy buen candidato”, y que el PAN carece de figuras que pudieran entrarle al relevo de Calderón. La izquierda tiene también buenos prospectos, dijo.

-- ¿Marcelo Ebrard?—preguntamos.

-- No es malo, pero hay otros.

-- ¿Cómo quien?

-- Juan Ramón de la Fuente, repuso con firmeza.

En ese momento confirmaba las sospechas que ya traía tiempo atrás. El ex rector de la UNAM tiene el respaldo de la corriente mayoritaria en el PRD. Otro dirigente de Nueva Izquierda, Víctor Hugo Círigo, le otorgó a De la Fuente, hace meses, algo así como “la medalla al mérito”, en la Asamblea Legislativa. A ese acto fueron las primeras figuras de NI. Recuerdo aún la cara de satisfacción del senador René Arce, dirigente en el DF.
“Salió muy bien”, comentó sonriente.
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Durante la charla, Chucho no le sacó al bulto. Habló, y fuerte, de López Obrador. Está claro que para ellos ya no es opción. “Andrés pudo ser el líder de la oposición que México esperaba, el de mayor influencia, prestigio, autoridad. Pero en lugar de convertirse en una opción real, su figura se deteriora, dejó ir la oportunidad…”

Las dos visiones que hoy enfrentan a los perredistas empezaron a manifestarse poco después de las elecciones del 2006. En ese entonces hubo una fuerte discusión. Ortega recuerda que los de NI le dijeron a Andrés Manuel: “Ya nos hicieron fraude, ahora hay que consolidarnos como una opción institucional. Calderón es débil, si te conviertes en el líder de la oposición, seremos imparables.”

Pero ni caso.

“Frente a eso –comentó Jesús-- se fueron por el gobierno legítimo, por la confrontación sin rumbo, hasta llegar al extremo de la línea golpista que hoy promueve Porfirio, y que refleja lo que muchos de ellos piensan. Y peor, el que no esté de acuerdo es un traidor.”
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Jesús, por cierto, esta resuelto a asumir la presidencia nacional del PRD, si el Tribunal Electoral falla en contra de la anulación de las polémicas elecciones internas de marzo pasado. No va a negociar nada. Irá para adelante “cueste lo que cueste…”

Es más, adelanta que en el Congreso Nacional del PRD, a realizarse el 21 de septiembre próximo, va a llevar una iniciativa para que los legisladores del PRD la recojan y la lleven al Congreso: Que el IFE pueda participar en las elecciones internas de los partidos que así lo determinen.
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Avanza la idea de que sea el mismísimo legitimo el que de El Grito en el Zócalo la noche del 15 de septiembre, poco antes de la ceremonia oficial. “El noventa y pico por ciento de los integrantes del Movimiento por la defensa del Petróleo coincide y propone que sea Andrés quien de el grito”, adelantó a este espacio el senador Ricardo Monreal.
La decisión la tendremos antes del fin de semana.

La concentración de los pejistas en la Plaza de la Constitución, convocada dos horas antes de que Felipe Calderón aparezca en el balcón de Palacio Nacional para dar el grito oficial, servirá para hacer público el radical Plan de Acción del Movimiento por la Defensa del Petróleo.

Nos cuentan que el jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard, “está con la veladora prendida” para que se produzca un milagro que evite la puesta en marcha del “plan Jesusa Rodríguez” –así lo llaman-- que, dicen los enterados, incluye el cierre del aeropuerto, bloqueos en Periférico y el Viaducto, y la clausura de las cuatro autopistas que conducen a la Ciudad de México.”

Y juran que no es provocación.
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Vaya franqueza del general Roberto Badillo, diputado federal del PRI. Este hombre, con una trayectoria militar de cuatro décadas, mando de tropa en una docena estados, entre ellos Chihuahua y Sinaloa, advierte que manifestaciones de la sociedad civil, como la del sábado anterior, son las útiles a los líderes que las organizan, que a la lucha contra el crimen.

“Los líderes quedan bien, van con el presidente de la República ¿Y luego? Lo más seguro es que quieren aparecer en los medios, en las revistas, en los periódicos. Es protagonismo, puro ruido mediático. No hay duda que de allí pueden salir nuevos líderes, pero no resuelven nada”, declaró a este reportero.

Badillo está convencido que la mejor forma que tiene la ciudadanía de combatir la inseguridad es la denuncia. Reconoce, sin embargo, que los ciudadanos que tienen el valor de utilizar este instrumento, están indefensos ante las posibles represalias de los delincuentes.

Propuesta indecorosa.

¿Qué tan conveniente es combatir a los narcotraficantes? ¿Por qué no negociar con ellos? Estas preguntas le fueron planteadas, hace apenas unos días, al ahora ex secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, Roberto Campa, por un funcionario estatal, a quien no identificó, en una reunión del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED). La respuesta fue contundente: “No hay condiciones para una negociación. La lucha es por las calles, por las escuelas, por nuestros hijos…”

Campa no se escandalizó por la pregunta-propuesta del funcionario. La tentación de negociar existe, es real. Son muchos los que comienzan a plantearse la pertinencia de bajar los brazos y pactar con los cárteles de la droga, a cambio de recuperar la tranquilidad en la República.

Ya no hay una sola entidad sin el flagelo de la violencia en todo el territorio nacional. Hasta Mérida, emblema de la tranquilidad, registró el macabro hallazgo de doce decapitados, la semana pasada. Si no es el crimen organizado, son los narcomenudistas, pero no falla.

No hay que engañarnos. Negociar con los cárteles de la droga sería ceder a su chantaje, a sus campañas de violencia, al miedo. Es un secreto a voces que el fenómeno del crimen organizado creció, y se salio de control, precisamente por que en el pasado se registraron ese tipo de pactos.


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La anécdota nos contada a este espacio por el propio Roberto Campa, durante una comida celebrada el pasado lunes en la Zona Rosa. Allí confirmó que su salida era inminente, pero que era cosa de horas. Esa misma noche, en el noticiero de Joaquín López Dóriga, nos enteramos de su renuncia irrevocable.

Campa sostiene que él quería irse desde enero pasado. En esa fecha se lo planteó al presidente de la República. La seguridad no es lo suyo. Lo sabe y por eso se fue. No lo renunciaron. Tampoco se va porque llegó José Luís Santiago Vasconcelos como secretario técnico para la aplicación de las reformas de seguridad y de justicia penal.

No hay duplicidad de funciones, como se ha manejado en algunas columnas. “Son dos trabajos que no tienen nada que ver”, subrayó. Roberto se ocupaba de las relaciones con gobernadores, alcaldes, y Congreso; Vasconcelos tendrá otra tarea.

La ultima aparición en público de Campa, allegado a la maestra Elba Esther Gordillo, fue el pasado 21 de agosto en Palacio Nacional. Le encargaron leer los 75 compromisos contra la inseguridad, durante la reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública. Eso indica que su cese no estaba en la agenda del ejecutivo. Colocarlo en el centro de tan importante evento no es señal de que lo vas a correr.

La salida del secretario ejecutivo del Sistema de Seguridad Nacional ha desatado una ola de especulaciones que nada tienen que ver con lo que nos dijo el lunes. Ayer , Genaro García Luna declaró que Campa se fue “porque tiene otro proyecto”. Lo que sabemos es que, efectivamente, tiene planes y que muy pronto lo veremos de vuelta en las actividades políticas.

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Campa deja atrás el Registro Público Vehicular (Repuve) y el polémico tema del chip contra los robacoches. Se trata de un negocio de mucho dinero. La intención es instalar esos chips en 22 millones de vehículos que circulan en el territorio nacional. El gobierno podría monitorear la ubicación exacta de cada auto y quien es el propietario.
Se trata de un negocio de miles de millones de pesos, que ha despertado la codicia de una veintena de empresas.

En la guerra sucia que se lanzan entre los competidores, se ha difundido la especie de que Cosmocolor, empresa de Jorge Kawagui, resultaría favorecida con el negocio. Nada más falso. Ni siquiera compró las bases de la licitación. No cumple con los requisitos tecnológicos.

En la puja se han registrado verdaderas aberraciones. Cesar Flores Esquivel, quien durante 25 años fungió como presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), se opuso con todo a la instalación de los chips en las armadoras de carros. Alegaba entonces que una responsabilidad de las autoridades no tenia porque ser asumida por los particulares. Hoy cabildea a favor de una de las empresas armadoras que participan en el concurso para llevarse el negocio.

¡Ah la condición humana!

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Agustín Carstens, secretario de Hacienda, ya adelantó a los diputados que este año no habrá alzas de impuestos Lo único que se atenderá es la gradualidad del IETU, les dijo. Al posesionar al PRI en la sesión de apertura del periodo ordinario, el veracruzano, Adolfo Mota, manifestó que el PRI no permitirá que suban los impuestos. A Manuel Cardenas, diputado de Nueva Alianza, no se le escapó el detallito. “Los priistas se quieren colgar la medalla”, dijo.

Pejemantas.

Fue un primero de septiembre diferente al de los últimos años en San Lázaro y sus alrededores. No había embotellamientos, ni muros de acero improvisados. Tampoco manifestantes, ni consignas. Mucho menos uniformes, toletes y escudos. La prepotencia y grosería del Estado Mayor Presidencial brilló por su ausencia.

El Corral de la Ignominia, como se le denomina al lugar asignado a los reporteros, ni siquiera se llenó. En el palco de invitados la estrella era dirigente del PRI, Beatriz Paredes. Ni Germán Martínez, líder nacional del PAN, ni Guadalupe Acosta Naranjo, presidente substituto del PRD, se aparecieron por el lugar. Mucho menos los grandes empresarios, directores de los medios, embajadores o jerarcas de la Iglesia.

Los cambios al formato del Informe, derivados de las reformas a los artículos 69 y 93 de la Constitución, le devolvieron la tranquilidad al Palacio Legislativo durante el llamado “Día del Presidente”, que la pluralidad transformó en el día de ¡Péguele al Presidente!

El primer mandatario ya no tiene obligación de presentarse ante el Congreso en todo el sexenio, salvo para colgarse la banda presidencial y rendir protesta. Volvió el orden pero ¿Se ganó en la rendición de cuentas? ¿En el diálogo entre poderes? ¿Le conviene al Congreso no tener contacto directo con el jefe de la Nación a lo largo de su gestión?

A Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, le tocó la tarea de entregar el Informe por escrito al diputado del PRI, Cesar Duarte, presidente de la mesa directiva.
Lo hizo por la mañana, en una ceremonia que no rebasó los seis minutos.

No era lo que Duarte quería. Fuentes del tricolor revelaron en corto que el legislador de Chihuahua llegó a proponer que Mouriño le entregara el Informe por la tarde, durante la sesión de Congreso General, y que el secretario de Gobernación llegara hasta la tribuna del salón de sesiones caminando por lo que Porfirio Muñoz Ledo llamó alguna vez “pasillo imperial”. ¿Se imagina la reacción de los perredistas?
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No tienen remedio. El Presidente de la República no estaba presente en el salón de sesiones del Palacio Legislativo, pero de todas maneras tomaron la tribuna y desplegaron sus pejemantas. Eran unos veinte diputados del PRD y tres de Convergencia.

No gritaron consignas. Las mantas hablaban por ellos: “Libertad de los presos políticos”; “No a la corrupción de Calderón y Mouriño”; “No a la criminalización de la lucha social”. En otra afirmaban que hay más mexicanos en pobreza extrema ahora que en el sexenio de Fox, y una última, levantada por los de Convergencia, denunciaban la manipulación de las tarifas eléctricas.

El numerito lo hicieron en los momentos en que Juan Guerra fijaba el posesionamiento del PRD y se pronunciaba por la construcción de acuerdos en el Congreso. El diputado del amarillo terminó su intervención con la frase emblema de quien ha sido el principal saboteador de cualquier acuerdo con otras fuerzas políticas: “por el bien de todos, primero los pobres…”.

El diputado Jaime Cervantes Rivera, quien posesiono al PT, dejó muy claro que ese partido está subordinado al caudillo de Macuspana y no a las instituciones de la República. ¡Viva Andrés Manuel López Obrador, presidente legitimo de los mexicanos! Gritó, a manera de conclusión.
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El chisme, en los pasillos de San Lázaro, era el costo de la “cargada forzada” que se auto organizó el fin de s emana, en Hermosillo, Sonora, Héctor Larios, coordinador del grupo parlamentario del PAN y aspirante a la alcaldía de la capital de Sonora, con el pretexto de la reunión plenaria del grupo.

Tuvieron que fletarse dos vuelos charter para transportar a los 206 integrantes de la bancada. Alrededor de 70 legisladores aprovecharon el “aventón” y se quedaron el fin de semana en San Carlos. “Con ese nivel de gasto hubiésemos organizado una reunión de lujo en la Ciudad de México”, comentó en corto uno de los integrantes de la bancada azul.

Nos cuentan también que los diputados del PAN ofrecieron distinto recibimiento al Presidente Calderón y al secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. A Felipe le aplaudieron, lo apapacharon, lo mimaron. “Siento el cobijo de los diputados” habría comentado el presidente a Larios

La recepción a Juan Camilo fue más bien fría. Legisladores del azul comentaron a este espacio que el secretario de Gobernación presentó una especie de diagnóstico autocomplaciente, un “todo va bien” que decepcionó a los anfitriones. “Teníamos otras expectativas”, confeso a este espacio otro legislador azul.

El diputado Efraín Flores llegó incluso al reclamo por el trato que se le dio en Bucareli. Contó en la plenaria que envió al titular de Gobernación un memorando con quejas referentes al servicio que presta el Instituto Mexicano del Seguro Social. El sobre llevaba la leyenda “confidencial”. Los colaboradores de Mouriño no respetaron la confidencialidad y no solo abrieron el sobre, sino que le notificaron por escrito que ya habían remitido el caso ¡Al propio IMSS!